BUENOS AIRES.- Los incidentes y las agresiones que obligaron a la suspensión del partido revancha de la final de la Copa Libertadores, no solo parecen haber dejado en un segundo plano ese duelo sino también los siguientes que jugaron por el torneo local tanto en el caso de River como el de Boca.

Al “Xeneize”, que ayer ganó 1 a 0, la hinchada de Independiente lo recibió de la peor y más inentendible manera. Cánticos sobre su “no presentación” a jugar la final de la Copa y una bandera bastante grande, ubicada detrás de uno de los arcos con la siguiente leyenda: “Conmebol corrupta, el Rey de Copas sigue de pie”. Darío Herrera no quiso reanudar el partido sino hasta que la sacaran, cosa que le pidieron Martín Campaña a los hinchas y le dieron el gusto.

Justo a la entidad que prácticamente le otorgó el pase a cuartos de final de la actual Libertadores, tras el 0-0 de ida ante Santos de Brasil. La Conmebol le dio por ganado el partido por 3-0 por la mala inclusión de Carlos Sánchez en los paulistas, a pedido del “Rojo”.

Para colmo, el mismo River fue el que lo eliminó en la siguiente instancia y con una polémica arbitral muy importante: no le cobraron un penal a favor.

Aún así, Independiente salió a “pegarle” a Boca desde las tribunas y eso se trasladó al partido. “Nos metieron la mano en el bolsillo, no tengo dudas”, declaró Ariel Holan por decisiones arbitrales fallidas del árbitro en su contra. “Contra los grandes no se puede”, agregó Martín Benítez. Lo que no dijeron es que en el primer tiempo, Emanuel Gigliotti debió irse expulsado por doble amarilla pero el que terminó yéndose fue Lisandro Magallán, por la misma vía. Pero ni con todos esos condimentos la atención quedó en el partido. Todas las miradas siguen apuntando afuera. (Especial)